A veces me da por pensar que aunque seas turrón, para qué vuelves a esta ciudad.
¿A caso no ves que los astros brillan más?
No tengo ni un solo poder sobre ti, no soy ninguna luna lunera en las noches.
Pero aún así, reconócelo, haz el favor de hacerlo, todo era más fácil cuando no estabas tan, TAN cerca. Retiro lo dicho anteriormente, no te quedes o no te vayas, no se.
¿A caso eres lo que le falta a la vida para que sea provechosa?
Solo te pido que a partir de ahora, o a partir de mucho antes, no escuches nada de lo que tenga para decir...
Soy una fiera, una gata callejera, un perro guardián. Soy, no se que soy. Soy cuando respiro. Soy una tarde alentadora en cualquier terraza. Soy lo que jamás imaginé. Y de repente dejo de ser todo eso para no ser más que nada. Para que se derrumben todos mis principios y mis ideales al pasar por cualquier lugar que no tenía que haber pasado. Casualidades del destino o burlas del universo. Es una especie de renacer del inframundo más muerto que pisé. Es una forma de sol radiante en el invierno más frío y nevado. Es una bofetada que te deja blanca y traba todas tus palabras de camino a un lugar donde descansar del poco ajetreo y de la mala fortuna. Me dejo ahogar en el olvido. Me dejo caer al vacío y desvanecerme en llamaradas de señales de humo.
Tus momentos se acabaron, por lo que tus cuentos también deben hacerlo.
En algún momento de la vida no serás más que viejos polvos.
A lo largo de la vida tu recuerdo irá haciéndose más tenue, más transparente, hasta desaparecer por completo, hasta volver a no conocernos.
Y justo en ese momento, en ese preciso instante, volveremos a empezar de cero.
Puede tardar mucho o poco, poco o mucho, pero a pesar de eso la corta felicidad que pudimos guardarnos quedará resguardada en cualquier rincón de mis intestinos y cada sonrisa que parta de mis labios será un poco tuya, un poco de todos los que formaron y compartieron mi corta o larga felicidad.
No insinúo que no te mantendré en la estantería de recuerdos, no te confundas. No digo que te olvidaré al completo ni que no seas un bonito libro. Tan solo pretendo insinuar que desaparecerás más aún, porque cuando des un paso y sea yo la que se decante porque salgas de mi cabeza, entonces será ahí cuando de verdad te hayas marchado.
Las hojas de los cuentos que te escribí a veces huelen a ti. Si paso el dedo por sus bordes me impregno de tus aromas. No se que es lo que creo recordar, si es un fresco viento del norte que me empapa de lluvia o si tan solo viene del sur para hacer que baile con las hojas caídas en otoño. No eres más importante que un viejo y pelado árbol, pero me gusta tanto dibujarlos y observarlos, los veo tan firmes, tan tranquilos, tan llenos de vida que hasta me regalan oxígeno y tardes, al igual que tú. Estoy tan contenta y feliz ahora mismo, casi alcanzo a no recordar que me zambullo en pasados, casi los creo presentes. Casi llego a no creerte. Puedo llegar a considerar que la lejanía es hasta buena, que el aire que respiro es frío y embriagador, puedo considerar que tu conquista fue del todo completa y que tu reconquista fue absoluta. Puedo llegar a considerarte virtud, no se si tu me mejorabas o yo te mejoraba a ti, si compartimos felicidades, pero ahora llego a comprender que nada de eso importa lo suficiente. Tal vez ni tu importes tanto, tal vez me equivoque. Tal vez pueda entender que te quiero, pero que ya no me gustas, o simplemente entienda que siempre podrás volver a gustarme.
Cada vez que me acuesto, te echo de menos. Cada vez que amanece o anochece, te echo de menos. Cada vez que salgo de casa, te echo de menos. Cada vez que veo, te echo de menos, da igual lo que sea, me sirve cualquier cosa para hacerlo. Cada vez que sueño o que despierto, te echo de menos. Cada vez que me levanto con un nuevo sol más viejo y apagado. Cada vez que tengo insomnio. Cada vez que mastico fruta. Cada vez que me lamo los labios. Cada vez que me pongo el pelo tras la oreja. Cada vez que pestañeo. Cada vez que tengo frío en invierno. Cada vez que espero un verano infinito. Cada vez que tengo un problema. Cada vez que todo me va bien. Cada vez, te echo de menos, y no se como he llegado a este punto tan indeterminado e inflexible de no querer dejar de hacerlo, solo se que lo hago continuo y que me aferro a él como si el echarte de menos pudiera traerte de vuelta a mi lado.
No se trata del lugar en el que esté, del puesto en el que me encuentre. No se trata de que sea de día o de noche, fin de semana o día lectivo. Ya no se que es lo que se supone que cura pérdidas o que se hace para olvidar lo inolvidable. No se que se supone que tengo que hacer, a que lugar he de viajar para que no aparezcas nunca más, para que no seas mi única conciencia. No se que es lo que tengo que respirar, que aires con olores harán que te borre de mi pedazo de piel, de mis trozos de carne. A dónde se supone que he de mirar para que no me entren unas insoportables e irremediables ganas de hablarte, de aconsejarme. No se que oxígeno me tiene que formar para no coincidir en ninguna molécula. No se por qué ventana he de mirar para no recordar ni un solo segundo de tu vida, para no volver a hablar de ti. No se que hacer para que mi lado más egoísta también quiera que seas feliz con ella.
A veces no puedo dejar de escuchar tus canciones. A veces no puedo parar de leer tus cuentos. A veces no puedo parar de imaginarte o de pensarte, aún no se muy bien lo que hago. A veces se que faltas, otras no. A veces me pierdo y ahora mismo no soy capaz de encontrarme. Necesito una brújula, una estrella fugaz que me guíe. A veces me envidio en pasado. A veces sueño contigo, lo siento, no puedo evitarlo. A veces pienso que ojalá me hablarás. A veces pienso en tus tardes. A veces recuerdo la mesa de la esquina de cualquier bar. A veces el café me sabe a ti. A veces sueño que me enfado. A veces pienso en viajar. A veces pienso en quedarme aquí, por si acaso. A veces te noto cerca, pero estás lejos, demasiado lejos... A veces te escucho dentro de las canciones. A veces pienso en tus maneras.
Nunca sabes cuando va a aparecer cualquier recuerdo. Cuando va a sonar ''carolina trátame bien'' en un mismo bar. Cuando te vas a sentar en la ventana de uno de vuestro últimos bares. Nunca sabes cuando vas a reaparecen en mis pensamientos poco razonables. Y más que nada, nunca voy a llegar a comprender o a saber soportar pasar por delante del ventanal que envuelve tus cuatro paredes y no pensar que son tus cuatro paredes. Nadie va a llegar a comprender que tan solo echo un poco en falta tu presencia por estas callejuelas aún no suficientemente frías. No pueden entender lo importante que era tu presencia y no saben lo difícil e incomprensible que es entrar en cualquier lugar en el que antes estabas y ahora ya no estás. No se, siento que te has desvanecido, que tan solo he aceptado tu marcha y no siento nada, me siento incapaz de sentir nada. Solo mi cabeza sabe que te quiere, mi cuerpo ya no proyecta esa necesidad necesaria de verte. Tan solo me gustaría retenerte un poco más en mis pensamientos y poder dedicarte unas pocas palabras más.
Intento ser su héroe o el mafioso que besa en la pantalla una corista.
Fingir ante su ruido silencioso
callar cuando la muerte pasa lista.
No acepta ni un te quiero ni un consejo.
Su boca solo pide dinamita.
Su cuerpo, tu esperanza y tu pellejo.
Lo malo es que mi miedo a ella
le excita, es puro rock and roll
Y ante el espejo prefiere que la llamen señorita.
Tiro piedras contra tu ventana para ver si estás, por si podías bajar a verme. Te asomaste susurrandome dos minutos y verás, lo hacías tan sensual a veces.
Luego iremos a hacer el amor igual que siempre, practicábamos rarezas cosas diferentes. Hay chicos con suerte.
Señorita Rock and Roll sabe tanto del amor, nunca sonríe y siempre miente.
Señorita Rock and Roll se juro no ver el sol y por la noche sale y se divierte. Sale u se divierte.
Siempre hablabas de escapar lejos, probar suerte en la ciudad. Pensabas enamorarte de cualquier cantante que supiera hablar. Luego iras a hacerle el amor igual que siempre y practicarás piruetas, cosas diferentes.
Hay chicos con suerte.''
Aunque te vayas mil veces siempre vuelves como si nada. Vuelves y me besas y me sujetas la cara y me abrazas y me poner el pelo detrás de la oreja. Vuelves a hacerme reír, a volver a preocuparme, vuelves a hacer que me como y rebañe el tarro que es mi cabeza. Vuelves a estar entre los espacios de las letras, de mis letras. Vuelves rebotando, no quieres pero no lo puedes evitar y yo me dejo y me deshago. Intentemos no dejar que nos vuelva a pasar o fallarnos en el intento.
No se quien soy. No soy yo, solo yo, yo misma. Ahora mismo encuentro mi cabeza girando como el agua al tirar de la cadena, como cuando tiras tus restos esperando que se lo trague el desagüe. Espero con ganas el día en que tan solo sea yo, yo misma.
lunes, 29 de septiembre de 2014
Me estoy perdiendo en un mar de pensamientos sociales equívocos. Me estoy perdiendo en la lujuria y el realismo,dejando de lado todo el romanticismo que sostenía mi cuerpo. Me estoy perdiendo y de verdad que necesito encontrarme en cualquiera de las formas posibles. Me estoy perdiendo entre sábanas sin valor, entre muchedumbres, entre condones usados. Me estoy perdiendo en carteras sin fotos de carnet. Me estoy perdiendo y alejando de mi. Me estoy alejando de mus buenos pasados. Me estoy alejando de todo lo que me importó, de todo lo que quise y de todo lo que me gustó. Me estoy alejando de enamorarme, estoy a años luz de recordar lo que era querer tanto que anteponías otras vidas. Me estoy perdiendo miradas y manos que me rozan de verdad, hasta rasguñar. Me estoy perdiendo de ser una historia increíble para ser una noche pasajera. Me estoy perdiendo, alejando de todas mis rarezas. No quiero que se me recuerde por perderme o por alejarme de mi, quiero que se me recuerde por mejorar un poco vidas. Quiero pasar por vidas con pisadas muy fuertes.
Se que el resto del mundo tendrá muchos problemas, pero si el universo o Júpiter, que es mi planeta, tienen un segundo para escuchar todas las estupideces que me salen de los dedos será algo de agradecer. No se lo que quiero, no se lo que hago, no se a quien quiero y a quien dejo de querer. No se dejar de enamorarme de cuentos y de poesías. No se con que propósito fui enviada a este planeta, no se para que puedo ser importante o para quien puedo ser fundamental. Solo se cometer errores y estoy llegando al punto en el que estoy haciendo daños colaterales a personas importantes para la tierra y para el aire. Para que el oxígeno sea mejor. No estoy mejorando la vida de nadie, no estoy haciendo más feliz a nadie. Creo que debería de estar escondida en cualquier recoveco de una cueva. No aporto ninguna idea buena a la sociedad, siempre lo dejo todo a medias y no lucho ni por lo que de verdad creo que hay que luchar. Intento ser valiente, pero soy una cobarde, soy una miedica, soy una rajada. Nunca voy a por lo que quiero, ni siquiera cuando de verdad se lo que quiero. Siempre espero a que encuentren la valentía que yo no supe tener y se armen con ella hasta a mi. Pero esto no es así, nunca es así. Necesito encontrar ese punto valiente, ese punto de inflexión que tiene que existir dentro de mi. Necesito la armadura del valor para poder decir que le eché huevos, que no tuve miedo, para poder decir todo lo que siempre quise decir, para poder confesar lo que siento, para poder hacer lo que quiero en cualquier momento.
Si yo te tuviera aquí. Si yo supiera volar sobre ti, junto a ti. Si yo pudiera rugir con alma de dragón. Si yo pudiera controlar todos tus fuegos de neón. Si yo supiera como mostrarte a todo el mundo. Si yo supiera añadirte etiquetados en el cielo. Si yo pudiera contemplarte ante las estrellas. Si yo supiera guiar todos tus vuelos. Si yo supiera apreciar todos tus garabatos terrestres. Si supiera mantenerte. Si supiera encontrarte y no matarte. Si supiera todo esto no serías mi dibujo animado favorito.
Apuesto que nada es cierto. Apuesto que no sabes lo que quieres, que no quieres saber lo que quieres. Apuesto que a veces eres falso. Apuesto que sabes de sobra lo que quieres apostar. Apuesto mil veces por tu cabeza. Apuesto que te quedas. Apuesto por la vida. Apuesto por ensoñaciones. Apuesto todos los lagos que tengo por pertenencias en riquezas tatuadas en la piel. Apuesto por perder las manos. Apuesto por apostar. Apuesto por los deseos y las manías que me componen. Apuesto por perder apuestas. Apuesto por no cumplir derrotas. Apuesto de mil formas locas. Apuesto por la droga de tus ojos. Apuesto por tus lunares en forma de luna. Apuesto por apostar. Apuesto por morir derrotada en todos los intentos.
Me siento huesos, y me gusta sentir huesos. Quiero más huesos por todo mi cuerpo. Quiero consumir todas mis grasas y beberme todas las tuyas. Quiero que choquemos hueso con carne, costillas con panza. Quiero que pienses en los huesos de mis dedos. Quiero que sueñes con mi esqueleto. Quiero que creas que te gusta comerme verde. Quiero que roes todos mis huesos. Quiero que tus dedos choquen al coger mi brazo. Quiero que termines de absorberme. Quiero que creas que no me hace falta ningún alimento que no seas tú. Quiero que quieras acabar con mis huesos
Resuena y retumba. Vente conmigo a los infiernos, al cielo, a donde tú quieras. Viaja conmigo de la mano. Sueñame despierto y piensa que ran solo soy el aire que respiras, el oxígeno que necesitas. Compartamos cama y almohada. Vente conmigo y disfruta de todo lo poco que te puedo ofrecer. Vente conmigo y se tu mismo. Vente conmigo y observa crecer mi pelo. Vente conmigo y háblame en otros idiomas. Vente conmigo y tú riegas las plantas y yo hago la cena. Vente conmigo y nunca hagamos la cama. Haz lo que quieras, pero vente conmigo...
La vida se vuelca en versos, en palabras que no valen nada pero que significan todo, en sombras que te atraviesan la espalda como flechas indias. Te das cuenta que la vida no es nada, que nunca serás igual que ayer, que a veces realmente marcaste con una pisada la vida de alguien, como una pisada en tierra lunar, que nunca se borra por la falta de gravedad. Te das cuenta de que necesitan que sepas lo que sucede, que te recuerdan al ver cualquier cuadro pintoresco o cualquier catedral. Sabes que la vida sigue, que no podrá detenerse ante ningún problema que no sea mortal, ante nadie que te pueda mortificar. Te das cuenta de que aunque la vida sigue, a veces, llega a detenerse por alguien. Te das cuenta de que tú podrás llegar a detenerte por alguien.
Yo, que soy esa ciudad de la cual me se las lineas de casa baldosa y de la que he recorrido todas las calles. Yo, que soy ese pequeño roncón del mundo sin el cual no soy yo y empequeñezco. Yo, que no conozco un lugar mejor. Yo, que solo soy yo cuando soy a lo que pertenezco. Yo, que solo soy esa ciudad incógnita para el mundo. Yo, que solo soy esa calle eterna de la infancia. Yo, que solo, tan solo, soy mi ciudad.
No se que va a ser de mi ni de ti. No se a que me llevan todas las partículas que me componen, ni en que desencadenan todos los destinos posibles de mi pecho. No se que vértebra de mi espalda escogerás como tu favorita o con cual de todas las miradas elevarás una sonrisa suelta por todos los vientos fríos de un invierno que no alcanzamos. No se quién será los guantes de mis manos frías. No se escoger ni un perfume favorito que me de la mejor sensación olfativa de todas mis formas poco verbales. No se que decir ni en un millón de versos que apenas me dejan avanzar en esta vida. No se que canción podré llegar a dedicarte. Un recuerdo, un olvido, un gran futuro visualizado en el mar abierto. No se que contarte, porque realmente ya nunca te contaré nada.
Aunque me de pena haberte dejado marchar. No consigo, no logro llegar a entristecerme, no entiendo ninguna parte del mejunje que hay en mi cabeza, y yo creía que tú eras el ingrediente especial. Aunque me de pena irme con otros deseando que seas tú. Al final siempre me da igual y pienso ''Que me quiten lo bailado''. Aunque prefería apoyar mi cabeza en tu pecho y escuchar retumbar tu corazón, me conformé con el de cualquiera. Me bañé en el mar desnuda sin ti y aprendí a flotar sin ahogarme. Aunque me de una pena terrible estar alejada de ti. Nunca alcanzo la pena interminable, nunca logro terminar nuestra historia inalcanzable.
miércoles, 17 de septiembre de 2014
Nunca dejaré de escribir sobre ti.
Sueño con poder hacer realidad todos mis escritos, mis poemas, mis promesas... Me encantaría poder decir que mi imaginación es mi única verdad, mi única realidad. Se que es incierta toda ella, que tal vez no quiero tan profundamente y que todos los daños pueden llegar a ser una alta capa que me resguarda de malas costumbres. Se que no llegaré a cumplir todos mis pensamientos, que cada palabra que escribo chorrea, que se me resbalan las letras por las venas desde la cabeza al corazón. La gran diferencia de la imaginación (expectativas) y la realidad se diferencia en que en la imaginación siempre pasa lo que pasa porque dices lo que realmente quieres, dando igual los tiempos que hayan corrido, porque siempre lo dices y no lo callas y tan solo escribes. Por eso nunca podré hacer realidad todos mis escritos, mis poemas, mis promesas...
Encuéntrame entre la multitud. Mi cuerpo aún grita tu nombre de vez en cuando, porque el amor no lo mide en tiempos reales, lo mide en tiempos musicales. Nunca supe decirte todo lo que pude haberte llegado a querer, solo supe susurrar de vez en cuando que no te enamoraras nunca de mi. Y ahora estoy aquí, deseando volver a verte algún día. Sabiendo que no es lo correcto, que debo dejarte a un lado y no volver a mirarte, no volver a arrimarme a tu boca para poder evitar contarte todo lo que pude llegar a quererte, a buscarte y todos los años que dediqué a encontrarte.
jueves, 11 de septiembre de 2014
No estoy aquí para contaros más mentiras. No estoy aquí para contaros todos los daños causados en mi pecho. No sirvo para daros pena, o para deciros que todo va a ir bien, porque realmente las cosas van bien en escasas ocasiones. Pues bien, todos queremos enamorarnos o enamorar a alguien hasta el punto en el que no somos capaces de pensar en nada ni nadie más, hasta el punto de no poder deshacernos de su presencia ni en las pesadillas, porque en ellas siempre estará para socorrernos. Lo queremos hasta el punto de inventar nuestro propio cuento de hadas y siempre, siempre será nuestro príncipe azul o nuestra princesa encantada. Ni siquiera creo que sea la persona que nos imaginamos el amor de nuestra vida, ni siquiera creo que por mucho que hayamos querido a cualquier malquerido en la vida sea ese amor de verdad, no creo que todo el mundo encuentre a su media naranja, pero si creo que todo el mundo cree encontrarla. No pienso darme por vencida en esta búsqueda, tengo tiempo, tengo años, porque aunque sea en el final de mi vida, sera el mejor final, los mejores pocos años, minutos o segundos. Mi problema es que nunca me enamoro de las personas, me enamoro de las historias que invento en mi cabeza, de los cuentos que nos cuentan, de la idealización más próxima a la felicidad. Mi problema no es solo mio, no me considero especial, es el problema que la gran mayoría tenemos, sobre todo a las edades con las que luchamos, los tiempos en los que nos movemos. Olvidaros de tantas tonterias, hoy en día son pocos los que te van a esperar en tu portal con un ramo de flores silvestres, ¿para qué?, es mucho más fácil mandar un emoticono de una flor. Los parques ya no se llenan de picniks, se llenan de botellas alcohólicas y de jóvenes borrachos, ya no se gasta dinero en una botella de champán, compramos vinos de cartón, no tenemos ningún tipo de clase. Aunque tampoco la necesitamos, porque ese amor del que intento hablar, el que todos intentamos encontrar no necesita dinero, ni necesita glamour y mucho menos necesita riquezas. Porque el dinero es el trueque de miradas que se lanzan al aire, a los ojos del otro, el glamour es ver a esa persona sin maquillaje y empapada de lluvia y verla más guapa que nunca, y la clase la transformamos en la sonrisa que nos provoca cualquier tontería que esa persona, y solo esa persona, pueda decirnos. No es necesario volver a ninguna época anterior para enamorarse, no lo creo, hoy en día puede ser igual de verdadero, igual de profundo. Podemos enamorarnos de la primera persona o de la veinteava, porque aunque hayamos tenido muchos intentos fallidos tenemos que conseguirlo, siempre debemos encontrarlo, contra huracanes, vientos y mareas, me da absolutamente igual el pronóstico que haya para mañana, pasado o para dentro de veinte años, no voy a dejar de pelear. Si yo no encuentro a esa persona, esa persona me encontrará a mi, si yo no me rindo, se que él tampoco lo hará. Si yo le espero con ganas, se que él también lo hará, porque si de verdad queremos compartir el resto de nuestra vida con alguien y no jurar ante Dios aunque no sea de verdad, no debemos de conformarnos, no debemos de quedarnos con lo mejor que encontremos, porque aunque no sea la mejor persona del mundo, aunque tenga fallos, aunque tenga debilidades, aunque caiga o tropiece varias veces con la misma piedra, a pesar de todo eso no malgastaras ni un solo segundo de tu vida, no cambiaras de idea, no querrás ningún otro roce, no querrás a nadie más, no sentirás miedo y tu debilidad siempre será él, al igual que tú serás la piedra del camino con la que siempre tropieza, tu seras sus fallos, tú serás su mayor flaqueza.
Después de aquella mala noche, lo único que recuerdo es que me desperté a tu lado deseando no perderte.
miércoles, 10 de septiembre de 2014
Estoy tan perdida dentro de mi cuerpo que todas mis confusiones salen en forma de lágrimas. Tengo que recordar todo el tiempo, vivo en pasados lejanos, cercanos y futuros. Se me para la pulsación del pecho para recordar tonterías, las mayores tonterías del mundo, como saludos, despedidas o formas sarcásticas de discutir. No se si escribo para mi, para él o para muchos. Se que tal vez nunca es al mismo, porque nunca es igual. Nadie es igual. No tiene ni idea, no quiere hacerme daño, pero no sabe que no puede, ya no. Una vez que te utilizan de trapo para secar lo viejos platos sucios nada te daña. Una vez que te han traicionado nada duele tanto en el pecho, el simple recuerdo de ese dolor duele. Y no hablo de infidelidades, una traición es mucho más. Una traición es que te engañen, que te humillen, que te enfaden, que te hagan llorar, que te reconquisten y hagan que les quieras un poco más para después decirte, lo siento vuelvo con la de siempre, la que la chupa mejor. Que te traicionen es que te claven miles de puñales en el pecho, que te quiten el hambre y el oxigeno, es que te dejen pálida, es como si una bomba estallara dentro de ti y perdieras todos y cada uno de los sentidos, hasta ese de sentir dolor. No sientes nada. Es una muerte estando viva.
''Siempre he tenido ganas de ti. Tengo ganas de ti. Por todo lo que he imaginado, soñado, deseado. Tengo ganas de ti. Por lo que se y aún más por lo que no se. Tengo ganas de ti. Por ese beso que aún no te he dado. Tengo ganas de ti. Por el amor que nunca he hecho. Tengo ganas de ti, aunque nunca te he probado. Tengo ganas de ti, de ti entero. De tus errores, de tus éxitos, de tus equivocaciones, de tus dolores, y de los que espero que hayas olvidado, de los pensamientos que aún no tienes. Tengo ganas de ti. Tengo ganas de ti que nada me basta. Tengo ganas de ti y no se si quiera porqué...''
A veces sigo pensando que hubiera preferido resguardarte en un rincón de mi cama.
A veces sigo pensando que pasen los años que pasen nunca nadie llegará a ese punto tan interno de mi pecho y lo golpeará con tanta fuerza, desperdicie toda mi confianza y haga que pierda el interés en cualquier otra persona.
A veces pienso que he perdido demasiados buenos tiempos por no querer darte por perdido del todo, aunque tu ya lleves siglos desaparecido.
Y no sé, a veces resulta que aparece cualquier persona fugaz que te hace olvidarte de todo eso y que te da fuerzas para poder soñar despierto, y de verdad crees que puedes volver a sentir brincos y delfines en lo más profundo del pecho, pero esta persona es fugaz, desaparece en el cielo, es una luz, un pestañeo ocasional en el tiempo. Pero como todas las estrellas fugaces, te concede cualquier deseo correcto, desaparece, pero nunca la olvidas porque es tu estrella fugaz.
Vuelves mil veces en la vida y ninguna de ellas se alejarme de tu lado.
Vuelves mil y una vez en la vida y ninguna de ellas se rechazarte.
Vuelves mil y dos veces en la vida y ninguna de ellas se apartarme de ti.
Vuelves mil y tres veces en la vida y ninguna de ellas de dejar de pensar en ti.
Vuelves mil y cuatro veces en la vida y ninguna de ellas se dejar de besarte.
Vuelves mil y cinco veces en la vida y ninguna de ellas se lo que pretendes.
Vuelves mil y seis veces en la vida y ninguna de ellas se perderte.
Vuelves mil y siete veces en la vida y ninguna de ellas se dejar de relamerme los labios cuando te veo.
Vuelves mil y ocho veces en la vida y ninguna de ellas se dejar de encontrarte.
Vuelves mil y nueve veces en la vida y ninguna de ellas se dejar de escribirte.
Vuelves mil y diez veces en la vida y ninguna, ninguna de ellas se dejarte.
Vuelves mil y quinientas veces en la vida y ninguna de ellas se ganarte.
No podemos hablar. No podemos volver a vernos. No podemos volver a nada de eso, porque muy a mi pesar, se que nuestro destino es terminar queriéndonos y eso en estos momentos no es factible. No podemos volver a dejar la mente en blanco y pensar que sería de ti o de mi si... No podemos ser amigos porque no me tratas como a una amiga ni yo te tengo el tipo de cariño que le tengo a un amigo. No podemos seguir engordándonos y adelgazándonos. No podemos volver a dormir juntos porque terminaremos soñando lo mismo. No podemos volver a disfrutar de nuestra compañía porque terminaremos por no querer dejar de acompañarnos. No podemos, porque la vida sigue y este camino se junta y se separa al antojo de todos tus universos.
Coge un vuelo y ven volando. Pasemos las noches metidos en la cama y los días también. Desayunemos y merendémonos. ¿Por qué no te sientas en esta silla que está a mi lado y te limitas a sonreír? Cuéntame acariciandome el pelo que tal te ha ido en este viaje largo. Despeíname. Consígueme de postre. Sácame de debajo de las sábanas. Se el canto de un gallo en mi amanecer. Mira como sueño contigo. Somos posibles juntos. Somos dos almas libres de suelo. Soy tú. Soy todos tus pensamientos, todos tus viajes, tus oídos abiertos que escuchan todo lo que tengas que decirme, todo lo que necesites contarme. Soy todas tus cartas, todos tus cuentos.
Me tiemblan las piernas, los pulmones y las branquias. Te noto parte de mi y me noto parte de ti, jamás encontrare nada parecido a esas historias indomables. Somos huesos y poca carne que se derriban en un santiamén, sin saber lo que realmente les importa como son tus pestañas. Se derriban como el muro de Berlín sin querer pensar en otras condiciones históricas y se derriban con todo el alcohol que fluye por mis venas sin saber exactamente lo que quiere de ti.
Noches estrelladas en un julio de verano. Galaxias cercanas y creo que huelo la aurora boreal. Me importa tan poco todo que creo que estoy llena de felicidad y nada más. Creo que te estás escapando de mis pensamientos. Creo que ya no empiezo a quererte y que todo se basa en que el roce hace el cariño. Creo que si te viera volvería a recordar todo eso. Creo que hablo para más de una persona. Creo en ti y creía en ti. Confió en ti y confiaba en ti.
A ratos me cuesta recordar el sonido de tu voz. Me cuesta recordar el sonido del mar cuando sube la marea. A ratos me cuesta recordar que sigues ahí siempre. A ratos me cuesta olvidar que nos veremos, me cuesta olvidar que existes en este planeta. Me cuesta olvidar que ya no me escuchas, que ya no sonríes al recordar algo, que ya no necesitas verme. A ratos me cuesta olvidarte. Me cuesta olvidarme de mi. Me cuesta olvidarme de ti.
Siguen pasando los días y sigo aquí atrapada entre pensamiento y cama. Atrapada en algo que no se ni como llamarlo. Con casi veinte años entre las manos y un vacío insoportable en los dedos. La osa mayor esta colocada sobre mi cielo, pero no hay nada más, ya no veo la luna colgada sobre tu cama ni los soles pegados en tu espejo. Ya no te veo. Solo se que tus olas me hacen más feliz, que si te veo el cuerpo está más contento, que si vienes te sonrío sin pensarlo. Que el olor a maría me recuerda a ti y a tus manías, que continuo guardándote un lado de la cama. Pienso que tu eres mi gran batalla.
Puede que solo sea el efecto de una droga mala que me hace reír y dormir, que me hace sentir menos pesada de lo que soy. Puede que sea todo el agua del mar que he tragado en una noche no tan fría por bañarme bajo las olas. Puede que sea el verano y el solo caminar con unas bragas puestas. Puede que sea el caminar descalza sobre el césped, el pensar que ojalá alguien crea que pisa la arena cuando me ve. Que sienta como las olas rompen contra su espalda cuando se ducha conmigo. Que sienta que respira aire puro cuando me huele, que se le llenen los pulmones e hinche el pecho de tanto querer respirarlo. Que vea amaneceres y se quede hasta los anocheceres. Que fume, que beba, que se ensucie, que se arriesgue, que no tenga miedo, que corra, que se entusiasme, que se excite, que sienta, que viva.
Quedadas estúpidas de una tarde que tan solo creías que durarían lo que tarda en consumirse un cigarrillo y en las que terminas reuniéndote con la infancia, la adolescencia y la vejez.
Historias tontas, divertidas y universales.
No se que puedo decir, cuál de las partes de mi cuerpo tiene que hablar. No se si puedo llegar a razonar, si puedo llegar a empezar a querer. Creo en la lucha entre cerebro y estómago, entre lo que pretendo y lo inevitable.
Creo constantemente en la magia, en el amor, en las películas... creo en todo lo irreal, en todo lo traicionero.
Creo que eres guapo, salado, pesado, y no se que más eres.
Creo que empiezo a quererte y eso me echa para atrás, hace que me tiemblen las piernas por el miedo que te tengo.
Eres el monstruo que hace que quiera esconderme bajo las sábanas, solo que vives en ellas.
Necesito escapar o quedarme. No se que le pasa a mi cabeza, tan solo centrifuga ideas, no las puedo dejar a remojo y descansar.
Dicen que es lo que necesito. Dicen que ninguno de los dos reconocemos lo que de verdad queremos. Dicen tantas cosas que no soy capaz de asimilarlas. Dicen y dicen mientras nosotros callamos. Cada uno piensa lo suyo, cada uno cree una cosa. Pensamos y pensamos y no sabemos si es mejor atarnos o dejarnos. No sabemos lo que queremos, no sabemos que es lo que sentimos, al menos yo no se que es lo que realmente siento. Por saber solo se que esto me gusta, que esta conexión inexistente me seduce cada día más. Solo siento que soy una de muchas gotas de un día lluvioso que se disuelven en un charco tras una caída mortal desde un cielo estrellado recubierto de nubes pálidas. No pretendo nada, tan solo ser feliz y no desbordarme como un río marcado por la humanidad. Solo pretendo que puedas ser feliz conmigo o sin mi.
Tercera planta de una habitación llamada 327. Un gran ventanal que muestra un parking sin ninguna clase, sábanas blancas y mucho sudor que derramar. Una ducha compartida sin miedo a derrochar agua, baño y espuma, y alguna que otra charla sobre algunas tonterías. Una toalla que absorbe todo lo que voy a consumir de mi cuerpo en una tarde larga. Una película a la mitad pausada para nuestra publicidad necesaria, vuelta a la peli y una celebración del final. Unos cuantos cuentos chinos para dormir de los que nunca quieres dejar de escuchar y no quieres contar más. Un acuerdo y un desacuerdo, y aún habiéndote leído todos mis escritos, no lo podrás entender jamás, que ya no solo se trata de sexo duro sin más, que empieza a tratarse de la sonrisilla que se forma en tu cara cada vez que te follo o me fallas, que empieza a tratarse de que me gustas más sin nada, que empieza a tratarse de provocaciones, de mirarse a los ojos sin ellos, de dormir contigo al otro lado de la cama tapado por unas sábanas blancas que no te pegan nada. Empieza a tratarse de que te observo dormir, beber, fumar y sonreír, y de que me sonrojo por tontería y media que me puedas decir. No me hace falta vivir a la luz de las velas para bañarme en ese hoyuelo que tienes en la mejilla derecha. No me hace falta que me digas que no me van a volver a fallar o que no puedo seguir así, porque como no puedo seguir es como ahora. No me hace falta que me sujetes la mano o que hagas cosas por mi. No me hace falta nada en absoluto, pero no me dejes de hacer ninguna de todas esas cosas que haces, no dejes que todas estas palabras que escribo te enternezcan porque tan solo son inspiración. No dejes nada o déjalo todo, pero quédate un ratito más tirado junto a mi en esta cama de la habitación llamada 327.
Llamemos a este trastero nuestra sala de reuniones. Llamemoslo como quieras. Un sexto piso con primera linea de cielo nublado, casi azotea. Sigue mirándome con esos ojos tiernos, como si en ese momento yo fuera todo tu mundo, como si yo fuera lo único que quisieras tener entre tus manos. Como sigas así no podré evitar derramar toda mi confianza en ti, y te la quedarás, y te la llevarás... Puede que me estés tratando mejor de lo que me merezco, mejor de lo que podría llegar a merecerme, aunque esto sea más que nada con gotas en sangre de esa pócima mágica que llaman alcohol. Pero dicen que los borrachos nunca mienten y yo no puedo ver mentiras en tus caricias delicadas. Yo no llego a ver más allá de todas ellas que me atrapan en un mundo un poco más volátil que el mío. Tal vez no toque el cielo con la punta de mi dedo, pero puede que me eleve un poco de la capa del suelo que se supone que es la única que me mantenía.
Por que las tardes al sol, bajo la sombra de un árbol y la buena compañía son buenas formas de pasar las tardes. Que si te robo un beso, que si tú secuestras todos los míos. El mundo se ha vuelto primavera todo el año. Solo se hablar con tonteo, con tu nombre en la punta de la lengua continuamente, todo lo que diga a partir de ahora en la vida tiene que ver contigo, con cómo he podido observar que me miras, y de verdad que ha sido un verdadero placer contemplar tu presencia bajo la sombra de un árbol que me protege de todos esos rayos de sol que quieren arrastrarme a cualquier situación que no puede ser mejor. Agradezco que me cameles y que seas paciente con esto del enamoramiento, la confianza y la marcha de los pasados. Gracias por dejarme decirles adiós.
Ve más suave. No me trates como a un simple trozo de carne. Se lento y prometo que no me iré. Quiéreme un poco, pero tan solo un poco. Sonríe y seré una pluma. Ignorarme. No lo hagas, me vuelve loca. Cámbiame el lado de la cama. Cúbreme como si estuviéramos en guerra. Encuéntrame. Picote ame. Hazme ver que la vida no solo se trata de decepciones. Vuela como las hojas vuelan en este que es mi otoño. Se mi salvavidas si me ahogo. Se el capitán de mi barco particular. Vamos viento en popa. Prometo ser ese paracaídas que necesitas. No soltaré tu espalda. Lléname la vida y vacíame el pecho. No seré tu vicio, pero permíteme contemplar tus atardeceres. Déjame ser tus amaneceres.