No lo noto, no lo siento. No creo que realmente este interesado.
Él es tan solo un puñado de palabras bonitas, mal escritas y con faltas de ortografía.
Yo soy humo, soy fuego, soy agua y soy viento. Soy de hierro. Tengo un sentimiento muy profundo en el pecho y muy poca conciencia en la frente.
Oigo su nombre y me pitan los oídos con una ''_'' igual que todas las iniciales que se esconden tras este papel.
Pero tampoco lo conozco lo suficiente como para juzgarle y decir si habla por escupir palabras por la boca o habla de verdad, desde la cabeza y el estómago.
Tal vez sea yo, que soy más profunda que la garganta de un zorra también un poco jirafa. O tal vez sea el tiempo, que me hizo cambiar de ideas ya varias veces.
jueves, 16 de enero de 2014
miércoles, 15 de enero de 2014
*
¿Y si le echo de menos qué hago?
No quiero arrastrarme como la serpiente.
Se trata de que él también note mi ausencia. Se trata de que sea cosa de dos, de nosotros dos.
¿Y si nos saliera bien?
No quiero obligarle a nada, pero si realmente nos saliera bien, sería feliz.
No quiero tirar la toalla, dejarlo todo y tirar la casa por la ventana.
Prefiero... no sé qué prefiero realmente. Prefiero abrazarle, darle cuatro besos y acostarme con él. Prefiero ponerme alguna camiseta suya de vestido y pasar la noche sin bragas. Prefiero no sentir nada cuando él me besa a no sentirlo con otros. Prefiero sufrir con él que sola. Prefiero conquistar a ser conquistada. Prefiero el wisky a la ginebra, y un café con un cigarro a la cerveza. Prefiero que cubra mis espaldas a sentirme completamente desabrigada e indefensa. Prefiero que me llame fea, que me meta el dedo en la nariz a que cualquier otro me construya un castillo para mi sola. Prefiero la humildad a la sabiduría. Prefiero que me arañen, que no me den importancia a pasar un segundo más sin tener que seguir luchando. Prefiero que me hable sin miedos y dejar de escribir. Prefiero que no se termine.
No quiero arrastrarme como la serpiente.
Se trata de que él también note mi ausencia. Se trata de que sea cosa de dos, de nosotros dos.
¿Y si nos saliera bien?
No quiero obligarle a nada, pero si realmente nos saliera bien, sería feliz.
No quiero tirar la toalla, dejarlo todo y tirar la casa por la ventana.
Prefiero... no sé qué prefiero realmente. Prefiero abrazarle, darle cuatro besos y acostarme con él. Prefiero ponerme alguna camiseta suya de vestido y pasar la noche sin bragas. Prefiero no sentir nada cuando él me besa a no sentirlo con otros. Prefiero sufrir con él que sola. Prefiero conquistar a ser conquistada. Prefiero el wisky a la ginebra, y un café con un cigarro a la cerveza. Prefiero que cubra mis espaldas a sentirme completamente desabrigada e indefensa. Prefiero que me llame fea, que me meta el dedo en la nariz a que cualquier otro me construya un castillo para mi sola. Prefiero la humildad a la sabiduría. Prefiero que me arañen, que no me den importancia a pasar un segundo más sin tener que seguir luchando. Prefiero que me hable sin miedos y dejar de escribir. Prefiero que no se termine.
lunes, 13 de enero de 2014
.
Empiezo a notar las ausencias y las faltas de la falta.
Empiezo a sospechar que no es algo tan repentino como me creo, que tal vez si me guste sentirme agusto y en compañía.
Empiezo a creer que tal vez si había cosquilleos en la boca cuando estaba engranaje con engranaje, espalda con pecho y pies con rodillas.
Empiezo a pensar y eso no me gusta, no quiero pensar en que piensas, no quiero que esa idea se hunda en mis costillas.
Empiezo a querer verte y creo que me quedo corta y que nos hemos visto tan poco como nada.
Empiezo a desearte, a hacerte eterno en un sueño y eso no me lo permito.
Empiezo a hablarte con la boca cerrada porque no quiero, soy demasiado orgullosa para preguntarte que cuando nos vemos, si piensas esperar mucho más.
Empiezo a detestarme por lo que están pensando en hacerte mis vértebras.
Empiezo, me quedo a medias y nunca termino...
Empiezo a sospechar que no es algo tan repentino como me creo, que tal vez si me guste sentirme agusto y en compañía.
Empiezo a creer que tal vez si había cosquilleos en la boca cuando estaba engranaje con engranaje, espalda con pecho y pies con rodillas.
Empiezo a pensar y eso no me gusta, no quiero pensar en que piensas, no quiero que esa idea se hunda en mis costillas.
Empiezo a querer verte y creo que me quedo corta y que nos hemos visto tan poco como nada.
Empiezo a desearte, a hacerte eterno en un sueño y eso no me lo permito.
Empiezo a hablarte con la boca cerrada porque no quiero, soy demasiado orgullosa para preguntarte que cuando nos vemos, si piensas esperar mucho más.
Empiezo a detestarme por lo que están pensando en hacerte mis vértebras.
Empiezo, me quedo a medias y nunca termino...
viernes, 10 de enero de 2014
muymuylejano
Marchar, marchar lejos, tan lejos que los ojos de mi alrededor no lleguen a verme. Lo suficientemente lejos para que no se me reconozca en ese lugar. Tan lejos que no me insinúen que si desapareciera nada cambiaría. Lo suficiente para poder decir ''empiezo de cero, vuelvo a nacer''. Lo suficientemente lejos para poder escoger un lugar dónde estar y crecer.
Suficientemente lejos...de ellos
...de las malas miradas.
...de los menosprecios.
...de ese asco.
Simplemente lejos.
Suficientemente lejos...de ellos
...de las malas miradas.
...de los menosprecios.
...de ese asco.
Simplemente lejos.
Atascos ocasionales
Es todo tan bonito que me asusta.
Subir a una montaña con la ciudad a nuestros pies, nosotros tan grandes y todo tan pequeño.
El frío viento en la cara.
Al fin soy la copiloto de un coche y de una vida.
Me llevan, me traen y cada minuto es más veloz como si de segundos se tratase.
Es como algo nuevo que en ninguna otra ocasión puedas sentir.
Son semáforos en rojo que no te dejan avanzar.
Son atascos de autopista.
Es él y yo compartiendo el oxígeno de un mismo lugar.
Subir a una montaña con la ciudad a nuestros pies, nosotros tan grandes y todo tan pequeño.
El frío viento en la cara.
Al fin soy la copiloto de un coche y de una vida.
Me llevan, me traen y cada minuto es más veloz como si de segundos se tratase.
Es como algo nuevo que en ninguna otra ocasión puedas sentir.
Son semáforos en rojo que no te dejan avanzar.
Son atascos de autopista.
Es él y yo compartiendo el oxígeno de un mismo lugar.
Amor y no tanto.
Cristales empañados, asientos reclinables, vao transformado en algo parecido al amor.
Sueños húmedos y no tanto, todo ello en un invierno caluroso transformado.
Algo que empieza, algo nuevo, mucha tensión sexual, algo que se llama ''querer''.
Mucho olor a testosterona, yo toda impregnada de ellos.
''Cariño me tienes loca''.
Mordeduras en el labio inferior, superior y en el cuello.
Ojalá existiera una cama cercana libre de miradas.
Sueños húmedos y no tanto, todo ello en un invierno caluroso transformado.
Algo que empieza, algo nuevo, mucha tensión sexual, algo que se llama ''querer''.
Mucho olor a testosterona, yo toda impregnada de ellos.
''Cariño me tienes loca''.
Mordeduras en el labio inferior, superior y en el cuello.
Ojalá existiera una cama cercana libre de miradas.
jueves, 9 de enero de 2014
BAÍLAME EL AGUA
'' La ausencia es la delatora de los sentimientos. Es la llama que muestra el dibujo trazado con zumo de limón en mi corazón. A simple vista, la pluma mojada en el ácido liquido no dejó huella en mi. sin embargo, la ausencia, la distancia, el desamor, desvelará lo escrito en todo su esplendor, mediocridad e inexistencia. Cuando lo siento sobre mí, llega el fantasma de su no presencia con un candil. Y, a fuerza de desgarrar mi alma, de quemarme por dentro, sé que quiero a alguien, o qué sé yo. Es otra relación de dependencia: necesito estar lejos de la que duerme conmigo para cerciorarme de que quiero seguir soñando a su lado. Si no aparece ese fantasma, está claro: nada me corroe, soy hielo que flota sobre el agua plácidamente.
No es fácil notar la textura del cariño en mi piel cuando estoy cubierto por la miel de sus caricias. Lo físico y lo espiritual se confunden en una bañera de agua tibia. Es sencillo sentir calor, e identificarlo con algo más profundo, cuando su roce quema mis entrañas, cuando entro en sus entrañas. Sin embargo, en el momento en que su calidez corporal desaparece, se aleja de mí, solo sabré que la llama existe si aparece el fantasma del candil con el fuego de la ausencia doliente, de la desazón y la lágrima nacida de la chispa, e incendia mi corazón, la noche y el día. Luego, cuando ella vuelva, el fantasma se irá de nuevo y ya no veré el dibujo tatuado con zumo de limón en mi corazón hasta la próxima ausencia, o hasta que la llama, de tanto acercarse, queme ese amor y no la necesite nunca más''
No es fácil notar la textura del cariño en mi piel cuando estoy cubierto por la miel de sus caricias. Lo físico y lo espiritual se confunden en una bañera de agua tibia. Es sencillo sentir calor, e identificarlo con algo más profundo, cuando su roce quema mis entrañas, cuando entro en sus entrañas. Sin embargo, en el momento en que su calidez corporal desaparece, se aleja de mí, solo sabré que la llama existe si aparece el fantasma del candil con el fuego de la ausencia doliente, de la desazón y la lágrima nacida de la chispa, e incendia mi corazón, la noche y el día. Luego, cuando ella vuelva, el fantasma se irá de nuevo y ya no veré el dibujo tatuado con zumo de limón en mi corazón hasta la próxima ausencia, o hasta que la llama, de tanto acercarse, queme ese amor y no la necesite nunca más''
Aunque
Estaba pensando en una canción que dedicarte,
pero no se me ocurre ninguna.
Estaba pensando un día para pensarte,
pero se me ocurren demasiados.
Estaba pensando una noche para soñarte,
pero tú eres la luna y cada noche, solo, me miras.
Estaba pensando una habitación que no huela a ti,
pero creo que es mi cuerpo el que está impregnado de ti.
Estaba pensando a que flor me recuerdas,
pero me recuerdas a todas.
Estaba pensando como sabe tu boca,
pero sabe a gominolas.
Estaba pensando que escribirte,
pero mis dedos bailan solos.
Estaba pensando como mirarte, pero mis ojos se desvían.
Estaba pensando si eras suave,
pero llega a mi mente la seda de las sábanas.
Estaba pensando en ti,
pero no se si debería.
pero no se me ocurre ninguna.
Estaba pensando un día para pensarte,
pero se me ocurren demasiados.
Estaba pensando una noche para soñarte,
pero tú eres la luna y cada noche, solo, me miras.
Estaba pensando una habitación que no huela a ti,
pero creo que es mi cuerpo el que está impregnado de ti.
Estaba pensando a que flor me recuerdas,
pero me recuerdas a todas.
Estaba pensando como sabe tu boca,
pero sabe a gominolas.
Estaba pensando que escribirte,
pero mis dedos bailan solos.
Estaba pensando como mirarte, pero mis ojos se desvían.
Estaba pensando si eras suave,
pero llega a mi mente la seda de las sábanas.
Estaba pensando en ti,
pero no se si debería.
miércoles, 8 de enero de 2014
R.
Recuerdo el recorrido de los dedos sobre cada ápice de mi cuerpo. Recuerdo que las mañanas eran más soleadas. Recuerdo que las noches más estrelladas. Recuerdo lo que son unos pies descalzos sobre la hierba cada vez que le veo. Recuerdo la velocidad con la que íbamos y la lentitud que pretendíamos. Recuerdo el aire fresco. Recuerdo la brisa marina en la cima de una montaña.
Recuerdo sus labios en mi pecho, y un poco más adentro, en el corazón. Recuerdo una sonrisa que termina en llanto. Recuerdo una lucha intensa entre espada y cama. Recuerdo todo lo malo acabado en bueno.
Revovino, le doy al play y me repito.
Recuerdo sus labios en mi pecho, y un poco más adentro, en el corazón. Recuerdo una sonrisa que termina en llanto. Recuerdo una lucha intensa entre espada y cama. Recuerdo todo lo malo acabado en bueno.
Revovino, le doy al play y me repito.
BAILAME EL AGUA
''Prefiero morir vicioso y feliz a vivir limpio y aburrido. Prefiero encontrar una estrella en el fango a cuatro diamantes sobre un cristal. Prefiero que la estrella queme, sea fuego, a un tacto rezumante de frialdad. Prefiero besar el duro suelo veinte veces para llegar una sola vez a lo más alto, a escalar poco a poco, sin caer nunca pero sin llegar jamás a la cima. Prefiero que me duela a que me traspase, que me haga daño a que me ignore. Prefiero sentir. Prefiero una noche oscura y bella, sucia y hermosa, a un montón de días claros que no me digan nada. Prefiero una cadena a un bozal. Prefiero quedarme en la cama todo el día pensando en mi vida a levantarme para pensar en la de otros. Prefiero un gato a un perro. Porque el gato te araña, es infiel, te ignora, se escapa, pero sabes que, a pesar de todo, no podría vivir sin ti. En cambio, el perro es tonto, no sabe nada, te obedece hasta el absurdo. Prefiero a las mujeres gato a las mujeres perro, por las mismas razones. Prefiero el mar a la montaña. La vida es una noche tumbado en la playa, mirando las estrellas sin verlas, soñando despierto, dejando que la arena se cuele entre los dedos de mis pies, embriagado de todo. Y la noche, siempre la noche. Nunca la luz del sol. La noche es mágica. Me hace vivir, no pensar. Me pone en movimiento. Rompe mis esquemas. Prefiero las noches frescas de verano, andar con poca ropa, sentarme en el suelo y meterme algo de vida en el cuerpo. La mañana me sabe a dolor de cabeza. Me da sueño. Me quita las ganas de hablar. Me recuerda que soy mortal. Me recuerda que soy normal. La noche me hace único. Prefiero el color de la sangre y el de la gris niebla que difumina las cosas. Si sabe que prefiero el frío cuero, ¿por qué se viste con el traje de terciopelo? Se me escurre entre los dedos... Prefiero experimentar las cosas, aunque me hagan mal. Aunque hiervan la sangre. Prefiero probarlo todo a morirme sin saber lo que me gusta. Y, más que nada, prefiero la vida que dan sus besos de caramelo y la suave caricia de su piel caliente.''
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