martes, 2 de septiembre de 2014

Robarme los pies

Quedadas estúpidas de una tarde que tan solo creías que durarían lo que tarda en consumirse un cigarrillo y en las que terminas reuniéndote con la infancia, la adolescencia y la vejez.
Historias tontas, divertidas y universales.
No se que puedo decir, cuál de las partes de mi cuerpo tiene que hablar. No se si puedo llegar a razonar, si puedo llegar a empezar a querer. Creo en la lucha entre cerebro y estómago, entre lo que pretendo y lo inevitable.
Creo constantemente en la magia, en el amor, en las películas... creo en todo lo irreal, en todo lo traicionero.
Creo que eres guapo, salado, pesado, y no se que más eres.
Creo que empiezo a quererte y eso me echa para atrás, hace que me tiemblen las piernas por el miedo que te tengo.

Eres el monstruo que hace que quiera esconderme bajo las sábanas, solo que vives en ellas.
Necesito escapar o quedarme. No se que le pasa a mi cabeza, tan solo centrifuga ideas, no las puedo dejar a remojo y descansar.
Aclárame las ideas y dame la vuelta.
Asústame, socórreme.
Róbame los pies.
Arrastrame debajo de la cama.
Mírame y cómeme.
Sácale brillo a mi vida.

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