Soy una fiera, una gata callejera, un perro guardián.
Soy, no se que soy.
Soy cuando respiro.
Soy una tarde alentadora en cualquier terraza.
Soy lo que jamás imaginé.
Y de repente dejo de ser todo eso para no ser más que nada.
Para que se derrumben todos mis principios y mis ideales al pasar por cualquier lugar que no tenía que haber pasado.
Casualidades del destino o burlas del universo.
Es una especie de renacer del inframundo más muerto que pisé.
Es una forma de sol radiante en el invierno más frío y nevado.
Es una bofetada que te deja blanca y traba todas tus palabras de camino a un lugar donde descansar del poco ajetreo y de la mala fortuna.
Me dejo ahogar en el olvido.
Me dejo caer al vacío y desvanecerme en llamaradas de señales de humo.

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