sábado, 7 de marzo de 2015

Mierda.

Tengo que resistir estas ganas irrefrenables de hablarte.
Tengo que aguantarme esas ganas irresistibles de hablar como antes.
Esas ganas de comerte con patatas.
Estoy en medio de la punta vieja y la punta nueva.
Estoy en medio de lo que raspa y de lo que me duele.
Estoy apoyada en tu pared de gotelé.
Me debato entre el pensamiento de no pensarte y la resistencia de no hablarte.
Mi cabeza es una librería desordenada con nuevos cuentos por llegar.
No te mereces ni una de las palabras que te dedico, no te mereces ni una de las hojas que malgasto en hablar de ti.
Pero es que no se que tienes, o que se supone que esta haciendo el mundo para que me acuerde de ti, ¿acaso el planetario entero se ha alineado para ponerse en mi contra?
¡¿Qué mierdas me pasa contigo?!
Tengo la cabeza más loca aún por tu culpa, y ni siquiera estás aquí, ni siquiera hablamos.
¡¿Qué cojones me pasa contigo?!
Empiezo a detestarte, o a detestarme por no saberlo.
Te detesto tanto que te mataría a mordiscos.



Deberes:

Debo empezar a descubrir que es lo que quiero.
Debo dejar de pensar en un futuro pasajero.
Debo dejar de pensar en el amor como algo que necesario cuando sola estoy mejor que nunca.
Debo dejar de creer, aunque solo sea en el fondo de mi estómago, que vas a volver.
Debo dejar de sentir pena cuando lo único que hiciste fue decirme cosas que no merecía.
Debo dejar de echar un poco en falta nuestras antiguas conversaciones, por el simple hecho de que son antiguas.
Debo bañarme en el mar salado y correr con la arena bajo mis pies.
Soñar despierta.
Flotar entre las olas, sumergirme en ellas.
Vivir día a día con las cosas pequeñas.
Los pequeños detalles.
Como el olor de la panadería al volver a casa por la mañana y borracha.
Como todas las veces que me besaste en la nariz.


miércoles, 4 de marzo de 2015

...

No te entiendo.
No alcanzo a llegar a comprenderte.
No entiendo mis pensamientos, o el por qué camino tan melancólica en la vida, como si toda ella hubiese retrocedido y volviese a esa primavera soleada.
Como si volviese a sentarme bajo tus sombras.
Como si no supiese ya más que de sobra que no volverás a por mi.
Y de repente, cambian todos mis pensamientos, y se que no quiero que vuelvas, pero te ansío dentro de mis venas.
Despertador humano.
Haz que las horas pasen más rápido.
Haz que los minutos no se detengan entre pasado y recuerdo.
Haz que los segundos no cuenten.
Salva mi planeta.

martes, 3 de marzo de 2015

¿No vas a volver?
Vuela.
Salta.
Fuma.
Corre.
Sopla.
Ven.
Vuelve, anda.

''te quiero''

El amor, pero ese amor de verdad, no la facilidad con la que se sueltan ''te quiero'' en al aire. Ese amor no se busca, te encuentra, y seguramente nunca sea la persona que pretenda cada uno de nosotros.
Para llegar a querer a alguien de esa forma hay que aprender a estar solos y a saber que no nos pasa nada por no pasar los domingo en pareja.
Nadie va a decirte nada por conocer a otras personas, no es que tengas que estar solo hasta que aparezca, puedes conocer a montones de personas antes, pero no sueltes los ''te quiero'' a la ligera, porque querer a alguien es mucho más complicado que un domingo de peli y manta.
Querer a alguien supone quererle a las buenas y a las malas, apoyarle en sus elecciones aunque estas no te convengan. Significa que aunque se vaya y tarde años en volver siempre podrá contar con tus oídos para escucharle.
Porque querer es querer de verdad.
Tanto que podríais ser amigos aunque escociese.
Querer es anteponer a veces sus cosas a tus cosas y no creer que te debe nada a cambio por ello.
Ni si quiera un gracias.
Aunque de todos modos ''gracias''

Música en todas partes

Se oyen conciertos trimestrales dentro de mi cabeza.
Mi vida es una mala película con muy buena banda sonora.
No sonrío a menudo de verdad, la risa no es la misma que la de siempre.
No lloro como antes, nada me duele tanto ya.
No corro si no es para recorrer cuerpos, pero siempre canto, aunque desafine y sea debajo de la ducha. Siempre canto.
Muerdo como el perro y araño como el gato.
Soy mujer gato, porque te ignoro, te puedo llegar a hacer daño, pero a pesar de toda mi libertad, sabes que siempre puedes contar conmigo como un perro.
No escucho todas las falsedades que salen de tu boca, las ignoro, y aún así, los dos sabemos lo que sucederá.
Te terminaré creyendo.
Te terminaré queriendo.

CÁPSULA

Cápsula de colores.
Fuego en las venas y arcoiris en los ojos.
No encuentro mi estado mental ni en lo alto ni en lo bajo.
No floto en el agua.
Soy la pluma de mi vida que revolotea en el aire sin ningún destino.
Cápsula negra.
Quemo los vértices en las hogueras.
Arranco las pestañas de tus sombras.
Coloreo el cielo de marrón tierra.
Cápsula amarilla.
Amaneces desde el cristal de mi ventana.
Despegas como un cohete de acuarelas.
Le das forma a las piedras...
Cápsula Sara.
cerveza en el pelo y malta en el cuerpo.
Palomita explotadora.
Terciopelo del calor, acoge todo el amor y dolor.
Recoge los pellejos, componme de nuevo...