Cada vez que me acuesto, te echo de menos.
Cada vez que amanece o anochece, te echo de menos.
Cada vez que salgo de casa, te echo de menos.
Cada vez que veo, te echo de menos, da igual lo que sea, me sirve cualquier cosa para hacerlo.
Cada vez que sueño o que despierto, te echo de menos.
Cada vez que me levanto con un nuevo sol más viejo y apagado.
Cada vez que tengo insomnio.
Cada vez que mastico fruta.
Cada vez que me lamo los labios.
Cada vez que me pongo el pelo tras la oreja.
Cada vez que pestañeo.
Cada vez que tengo frío en invierno.
Cada vez que espero un verano infinito.
Cada vez que tengo un problema.
Cada vez que todo me va bien.
Cada vez, te echo de menos, y no se como he llegado a este punto tan indeterminado e inflexible de no querer dejar de hacerlo, solo se que lo hago continuo y que me aferro a él como si el echarte de menos pudiera traerte de vuelta a mi lado.
martes, 18 de noviembre de 2014
...
No se trata del lugar en el que esté, del puesto en el que me encuentre.
No se trata de que sea de día o de noche, fin de semana o día lectivo.
Ya no se que es lo que se supone que cura pérdidas o que se hace para olvidar lo inolvidable.
No se que se supone que tengo que hacer, a que lugar he de viajar para que no aparezcas nunca más, para que no seas mi única conciencia.
No se que es lo que tengo que respirar, que aires con olores harán que te borre de mi pedazo de piel, de mis trozos de carne.
A dónde se supone que he de mirar para que no me entren unas insoportables e irremediables ganas de hablarte, de aconsejarme.
No se que oxígeno me tiene que formar para no coincidir en ninguna molécula.
No se por qué ventana he de mirar para no recordar ni un solo segundo de tu vida, para no volver a hablar de ti.
No se que hacer para que mi lado más egoísta también quiera que seas feliz con ella.
No se trata de que sea de día o de noche, fin de semana o día lectivo.
Ya no se que es lo que se supone que cura pérdidas o que se hace para olvidar lo inolvidable.
No se que se supone que tengo que hacer, a que lugar he de viajar para que no aparezcas nunca más, para que no seas mi única conciencia.
No se que es lo que tengo que respirar, que aires con olores harán que te borre de mi pedazo de piel, de mis trozos de carne.
A dónde se supone que he de mirar para que no me entren unas insoportables e irremediables ganas de hablarte, de aconsejarme.
No se que oxígeno me tiene que formar para no coincidir en ninguna molécula.
No se por qué ventana he de mirar para no recordar ni un solo segundo de tu vida, para no volver a hablar de ti.
No se que hacer para que mi lado más egoísta también quiera que seas feliz con ella.
ocasionalmente
A veces no puedo dejar de escuchar tus canciones.
A veces no puedo parar de leer tus cuentos.
A veces no puedo parar de imaginarte o de pensarte, aún no se muy bien lo que hago.
A veces se que faltas, otras no.
A veces me pierdo y ahora mismo no soy capaz de encontrarme.
Necesito una brújula, una estrella fugaz que me guíe.
A veces me envidio en pasado.
A veces sueño contigo, lo siento, no puedo evitarlo.
A veces pienso que ojalá me hablarás.
A veces pienso en tus tardes.
A veces recuerdo la mesa de la esquina de cualquier bar.
A veces el café me sabe a ti.
A veces sueño que me enfado.
A veces pienso en viajar.
A veces pienso en quedarme aquí, por si acaso.
A veces te noto cerca, pero estás lejos, demasiado lejos...
A veces te escucho dentro de las canciones.
A veces pienso en tus maneras.
A veces no puedo parar de leer tus cuentos.
A veces no puedo parar de imaginarte o de pensarte, aún no se muy bien lo que hago.
A veces se que faltas, otras no.
A veces me pierdo y ahora mismo no soy capaz de encontrarme.
Necesito una brújula, una estrella fugaz que me guíe.
A veces me envidio en pasado.
A veces sueño contigo, lo siento, no puedo evitarlo.
A veces pienso que ojalá me hablarás.
A veces pienso en tus tardes.
A veces recuerdo la mesa de la esquina de cualquier bar.
A veces el café me sabe a ti.
A veces sueño que me enfado.
A veces pienso en viajar.
A veces pienso en quedarme aquí, por si acaso.
A veces te noto cerca, pero estás lejos, demasiado lejos...
A veces te escucho dentro de las canciones.
A veces pienso en tus maneras.
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