domingo, 22 de septiembre de 2013

Batido

Ilusiones de ensoñación
pestañas de limousina
cariño, con tu hermoso rostro
vierte una lágrima en mi copa
mira esos ojos
mira lo que significas para mí
pastelitos y batidos
soy un ángel ilusorio
soy un desfile de fantasía
quiero que sepas lo que pienso
ya no tendrás que adivinarlo
no sabes de dónde vengo
no sabemos adónde vamos
alojados en la vida
como ramas en un río atrapadas por la corriente
te llevo
me llevas
así podría ser
¿no me conoces?
no me conoces aún


jueves, 19 de septiembre de 2013

Fácil, ¿verdad?


En verdad no me apetecía escribir otro día sobre ti y sobre todo lo que intento detestarte sin exito alguno, pero ya ves, aquí sigo, sin poder evitarlo, como si toda la atmósfera que me envuelve me hablase de ti, como si me importase realmente lo que opinas de mi, como si consiguiera odiarte aunque tan solo fueran unas milésimas.
(Sacadme de este plato hondo antes de que termine de comerme porque no encuentro la escalera del incendio que esta apunto de provocarse).

Fatal.

Estoy cabreada.
Estoy cabreada por su falta de decisiones.
Estoy cabreada por no poder dejar de perder los papeles cuando me mira o ponerme nerviosa si le veo por la calle, por perder las bragas cuando me sonríe.
Juro que lo odio, pero lo odio de una forma demasiado atrayente y espacial.
Lo odio de esa forma en la que solicitas la muerte pero bajo las sábanas.
Lo odio de esto que quieres estrangularlo o que te estrangule él en un abrazo.
Lo odio, lo odio, lo odio, lo odio tantas veces como haga falta.
Lo odio por sentirme atraída hacia él.
Lo odio porque aparece de una forma inesperada en los sueños.
Lo odio por mantenerme en tensión.
Lo odio porque me pongo celosa.
Lo odio porque me hace dudar de mi misma 
Aunque si me lo pidiese, bailaría con él o le regalaría gominolas. 


lunes, 2 de septiembre de 2013

EL COMIENZO DE COMO COMIENZA TODO


Todo siempre empieza por una confusión, algo que te lo recuerda, una mirada inadecuada, cualquier cosa que te haga removerte por dentro por tus dudas mentales, lo que hablas con otros, que otros te digan se nota que lo quieres a tu lado o que te digan ojala esteis juntos. Todo se engloba a ese extraño sentimiento que no sabes si es correcto o si sería mejor que fuera pasando sin dejar ni un solo rastro, ese maldito nerviosismo que te llena el estomago y no permite que jamás tengas hambre. Porque no son las ''bicentury'' lo que te quitan el hambre, es el amor, el que te guste alguien, las primeras sensaciones que presientes en el comienzo de algo nuevo, que no sabes si es tan nuevo o tan viejo. El sentirte mejor, sentir que todo, hagas lo que hagas a partir de cierto momento va a estar bien, que todos los males anteriores van a pasarse, que ya no van a joderte tanto como lo han hecho hasta ahora, que puede que vayan a quererte de verdad.