Siguen pasando los días y sigo aquí atrapada entre pensamiento y cama.
Atrapada en algo que no se ni como llamarlo.
Con casi veinte años entre las manos y un vacío insoportable en los dedos.
La osa mayor esta colocada sobre mi cielo, pero no hay nada más, ya no veo la luna colgada sobre tu cama ni los soles pegados en tu espejo. Ya no te veo.
Solo se que tus olas me hacen más feliz, que si te veo el cuerpo está más contento, que si vienes te sonrío sin pensarlo. Que el olor a maría me recuerda a ti y a tus manías, que continuo guardándote un lado de la cama.
Pienso que tu eres mi gran batalla.
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