En la soledad se tiran todos mis deseos desde la garganta hasta el corazón en un solo soplo, en una sola granada. El deseo de tenerte, el deseo de no quererte.
Ya no soy la que tiene todo calculado, por ser ya no soy nada.
Se me olvidó sumar todas las cifras de las cuentas que me rendiste.
Me entretuve contando los amaneceres que me faltaste.
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