He podido aprender con el paso del tiempo que no cambiaré y doy gracias a no hacerlo porque tampoco quiero.
Me gusta la forma que tengo de ver la vida, de vivírla, de mirar a las personas, de ver un poco más allá de los estereotipos que nos imponen, de sonreír, de besar.
Me gusta hasta eso de ser ingenua, de que me engañen y me hagan daño.
No creo que tengamos que quedarnos solo con los buenos momentos, sino, también con los malos que forman parte de nuestra vida, cuando nos empiezan a fallar, a faltar en la vida y en el aire, cuando dejan de sonreírnos para darnos una bofetada más dañina que cualquier golpe inoportuno. Lo que duele es que nunca te dañan las personas que esperes que te dañen, suele ser los que más quieres que formen parte de tu vida pero puede ser porque algo se torció en tu camino y realmente esa persona no esta preparada para verte crecer y verte hasta el final. Probablemente puedas detestar a esa persona y puedas decir, ''mira sí, en un momento compartimos pulmones, arterias y demás cosas pero hoy en día las cosas no son así, no compartimos besos, saliva, ni anfetamina''.
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