Podiamos haber sido dos en uno y uno en dos.
Ni siquiera hubiera funcionado, yo fui demasiado cabezona y tu demasiado terco. Yo no te busqué y tú no me encontraste, simplemente me socorriste de aquel mundo infrahumano en el que me estaba ahogando.
Empezaste por mis piernas y terminaste en mi ombligo, me sujetaste desde la espalda para intentar que no me dejara llevar. Fuimos tan sumisos al principio...
¿Y ahora? Ahora ya no estás, ya no te podre volver a ver con los ojos abiertos. No se a quien abrazar por las mañanas. Me estoy volviendo a perder. Me estoy cayendo en un precipicio sin fondo. Me ahogo de nuevo, pero esta vez en un mundo atormentado sin ti, con tu falta, con tu ausencia. Con mis brazos vacios. Se que no puedes volver pero socorreme desde lo alto de tu estar, vuelve a darme la mano y no la sueltes nunca más

No hay comentarios:
Publicar un comentario