domingo, 2 de septiembre de 2012

Cuando estoy a diez centimetros de ti.

El corazón se me sale por la boca.
Los pulmones se me atascan en cada bocanada, me duele respirar.
La sonrisa se me atrofia y me queda en estúpida.
Los ojos brillan y no saben si llorar por verte o por no tenerte aún más cerca.
Las piernas me tiemblan y tienen ganas de salir huyendo, pero solo si es para entrelazar dedos con dedos.
El pelo revolotea para enredarse con tu cara bonita y obligarte a reír de las cosquillas en la nariz.
El estomago se congela, deja de funcionar y tiene ganas de vomitar las millones de mariposas que en él depositaste.
Se me tensan los muslos, los ápices ni se mueven, el ombligo me dice que me quede, los labios que me acerque y la conciencia me dice que no te deje escapar nunca jamás de los jamases. Y es curioso ¿sabes por qué? porque no te soltare jamas, porque te quiero demasiado, porque tu lo sabes.


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