Recuerdo el recorrido de los dedos sobre cada ápice de mi cuerpo. Recuerdo que las mañanas eran más soleadas. Recuerdo que las noches más estrelladas. Recuerdo lo que son unos pies descalzos sobre la hierba cada vez que le veo. Recuerdo la velocidad con la que íbamos y la lentitud que pretendíamos. Recuerdo el aire fresco. Recuerdo la brisa marina en la cima de una montaña.
Recuerdo sus labios en mi pecho, y un poco más adentro, en el corazón. Recuerdo una sonrisa que termina en llanto. Recuerdo una lucha intensa entre espada y cama. Recuerdo todo lo malo acabado en bueno.
Revovino, le doy al play y me repito.

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