¿Y si le echo de menos qué hago?
No quiero arrastrarme como la serpiente.
Se trata de que él también note mi ausencia. Se trata de que sea cosa de dos, de nosotros dos.
¿Y si nos saliera bien?
No quiero obligarle a nada, pero si realmente nos saliera bien, sería feliz.
No quiero tirar la toalla, dejarlo todo y tirar la casa por la ventana.
Prefiero... no sé qué prefiero realmente. Prefiero abrazarle, darle cuatro besos y acostarme con él. Prefiero ponerme alguna camiseta suya de vestido y pasar la noche sin bragas. Prefiero no sentir nada cuando él me besa a no sentirlo con otros. Prefiero sufrir con él que sola. Prefiero conquistar a ser conquistada. Prefiero el wisky a la ginebra, y un café con un cigarro a la cerveza. Prefiero que cubra mis espaldas a sentirme completamente desabrigada e indefensa. Prefiero que me llame fea, que me meta el dedo en la nariz a que cualquier otro me construya un castillo para mi sola. Prefiero la humildad a la sabiduría. Prefiero que me arañen, que no me den importancia a pasar un segundo más sin tener que seguir luchando. Prefiero que me hable sin miedos y dejar de escribir. Prefiero que no se termine.

No hay comentarios:
Publicar un comentario