Empiezo a notar las ausencias y las faltas de la falta.
Empiezo a sospechar que no es algo tan repentino como me creo, que tal vez si me guste sentirme agusto y en compañía.
Empiezo a creer que tal vez si había cosquilleos en la boca cuando estaba engranaje con engranaje, espalda con pecho y pies con rodillas.
Empiezo a pensar y eso no me gusta, no quiero pensar en que piensas, no quiero que esa idea se hunda en mis costillas.
Empiezo a querer verte y creo que me quedo corta y que nos hemos visto tan poco como nada.
Empiezo a desearte, a hacerte eterno en un sueño y eso no me lo permito.
Empiezo a hablarte con la boca cerrada porque no quiero, soy demasiado orgullosa para preguntarte que cuando nos vemos, si piensas esperar mucho más.
Empiezo a detestarme por lo que están pensando en hacerte mis vértebras.
Empiezo, me quedo a medias y nunca termino...

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