Es todo tan bonito que me asusta.
Subir a una montaña con la ciudad a nuestros pies, nosotros tan grandes y todo tan pequeño.
El frío viento en la cara.
Al fin soy la copiloto de un coche y de una vida.
Me llevan, me traen y cada minuto es más veloz como si de segundos se tratase.
Es como algo nuevo que en ninguna otra ocasión puedas sentir.
Son semáforos en rojo que no te dejan avanzar.
Son atascos de autopista.
Es él y yo compartiendo el oxígeno de un mismo lugar.
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