jueves, 19 de septiembre de 2013

Fatal.

Estoy cabreada.
Estoy cabreada por su falta de decisiones.
Estoy cabreada por no poder dejar de perder los papeles cuando me mira o ponerme nerviosa si le veo por la calle, por perder las bragas cuando me sonríe.
Juro que lo odio, pero lo odio de una forma demasiado atrayente y espacial.
Lo odio de esa forma en la que solicitas la muerte pero bajo las sábanas.
Lo odio de esto que quieres estrangularlo o que te estrangule él en un abrazo.
Lo odio, lo odio, lo odio, lo odio tantas veces como haga falta.
Lo odio por sentirme atraída hacia él.
Lo odio porque aparece de una forma inesperada en los sueños.
Lo odio por mantenerme en tensión.
Lo odio porque me pongo celosa.
Lo odio porque me hace dudar de mi misma 
Aunque si me lo pidiese, bailaría con él o le regalaría gominolas. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario