En verdad no me apetecía escribir otro día sobre ti y sobre todo lo que intento detestarte sin exito alguno, pero ya ves, aquí sigo, sin poder evitarlo, como si toda la atmósfera que me envuelve me hablase de ti, como si me importase realmente lo que opinas de mi, como si consiguiera odiarte aunque tan solo fueran unas milésimas.
(Sacadme de este plato hondo antes de que termine de comerme porque no encuentro la escalera del incendio que esta apunto de provocarse).

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