Puede que haya agotado todas las palabras que tenía para decirte, o puede que haya malgastado todo el tiempo desde que se me terminó eso de tenerte.
Se ve que la inspiración ya no me llega a los oídos a la cabeza y a los dedos. O se ve, más bien, que tú ya no rozas ni mi oído ni mi cabeza, ni mis dedos y eras esa inspiración que tanto me faltaba o la tenía y me la quitaste, quién sabe.
Quizá solo te llevaste las buenas noches, las ganas de soñar y parte de mi cuerpo.
Y no te lo merecías, puedo asegurarte que no te lo merecías.
Me gustaría delirar por la cocaína y no por la falta de ti.
Procura mantenerte lejos de mi o por lo menos de mi cabeza porque la próxima vez que me cruce contigo o que te pasees por mis pensamientos prometo que pienso matarte.
Pienso matarte, luego rectifico y prometo quedarme.

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