Cuando empieza a diluviar y dejas que toda esa agua te empape y absorba todos los malos residuos que quedaban en las entrañas de una mala temporada.
Cuando piensas que no puedes agradecer más en esos momentos no tener paraguas porque puedes llorar sin que nadie se de cuenta ya que tendrás gotas de recuerdos colgados en las pestañas de todos modos.
Y ves que a tu al rededor todos estan corriendo para llegar antes bajo un techo que no les permita congelarse las manos. Y no comprendes el por qué de no afrontar los minutos y las horas que nos perdimos de bailar bajo la lluvia juntos.

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