Tu cabello empapado se convierte en el hielo de este invierano.
Mis pronósticos son como la nieve, todas mis intenciones son blancas, puras y resbaladizas y tan solo ocurren a muchos metros de altura, en la punta de una montaña.
Seamos polos, tengamos auroras boreales, derritámonos en este efecto invernadero.
Nunca es suficiente observarte en el foso de mi té.
Nunca es suficiente tan solo soñar o intentar comprender.
Te ríes de mi costra, te burlas de mis cosquillas.
Tal vez ni siquiera seas el dueño de estas líneas(aunque sería raro teniendo en cuenta que están escritas con tu banda sonora), tal vez solo sea mi imaginación o la inspiración de una noche cualquiera.
En ocasiones avecino chubascos en los ojos, en ocasiones los echo en falta, son realmente prácticas las tormentas tormentosas de los pequeños llantos.
¿Cuándo te vas?
Vete ya.
No quiero ver más inviernos,
más polo norte.
Vete para no volver a ver dos copos de nieve.
Vete para no avecinar tornados, para no provocar relámpagos.
Vete del país o del mundo.
Vete muy lejos.
Vete tan lejos como tus alas te dejen.
Vete para apagar la colilla.
La última calada...
No, no y no.
Ya no quedan más cerillas, y este papel orgánico apenas dura encendido,
apenas marca,
apenas deja constancia.
Lárgate de estos temporales.
Vete antes de que llegue la aurora boreal.

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